El escenario de Coachella 2026 dejó de ser un espacio de entretenimiento para convertirse en un demoledor manifiesto contra el sistema de poder global. The Strokes no solo regresaron para presentar su álbum ‘Reality Awaits’; lanzaron una ofensiva geopolítica que puso en el centro del debate el intervencionismo de la CIA y las heridas abiertas de América Latina.
A través de una narrativa visual cruda, la banda neoyorquina reivindicó a figuras históricas como Jaime Roldós Aguilera y Salvador Allende para denunciar un ciclo de injerencia que hoy cobra una relevancia urgente. El gesto ocurre en un momento donde la influencia de Washington recupera protagonismo en la región a través de gobiernos alineados como los de Ecuador y Argentina.
El «punto de quiebre»: De la CIA a Martin Luther King Jr.
El ambiente del festival cambió radicalmente cuando la banda interpretó «Oblivius», un tema ausente de sus setlists desde 2016. En ese instante, las pantallas dejaron de mostrar efectos psicodélicos para transformarse en un archivo histórico de la resistencia.
El show se convirtió en un relato visual sobre el poder y el conflicto al proyectar líderes cuyas muertes o derrocamientos han sido vinculados a operaciones de la CIA y la desestabilización externa:
- Salvador Allende (Chile): El símbolo máximo de la soberanía interrumpida por el golpismo orquestado desde el exterior.
- Jaime Roldós (Ecuador): Cuya muerte en 1981 fue recordada como un punto de inflexión en la política andina.
- Omar Torrijos (Panamá): Cuya lucha por el Canal fue proyectada como un acto de rebeldía soberana.
- Jacobo Árbenz (Guatemala): Víctima del intervencionismo corporativo y estatal en Centroamérica.
- Martin Luther King Jr.: Su imagen cerró este bloque con un mensaje que señalaba directamente la responsabilidad ética de Estados Unidos.
En paralelo, el grupo integró imágenes de protestas sociales y consignas de “Black Lives Matter”, vinculando la represión interna norteamericana con su política exterior agresiva.
Gaza e Irán: Un cierre envuelto en «llamas digitales»
Si el repaso histórico fue impactante, el cierre del concierto fue devastador. La banda proyectó una recreación visual de ataques aéreos en Gaza, acompañada de un mensaje explícito sobre la destrucción de universidades en Irán y la crisis humanitaria en Palestina.
Todo el escenario terminó envuelto en llamas digitales, una metáfora directa de la devastación que hoy marca la agenda internacional. Este despliegue ocurre tras las polémicas declaraciones de Julian Casablancas, quien ya había cuestionado el posible regreso del reclutamiento militar en EE. UU., generando un tenso debate sobre el destino de la juventud estadounidense.
La geopolítica de ‘Reality Awaits’
El regreso de The Strokes no es casual. Su nuevo trabajo discográfico nace en medio de un contexto de polarización extrema y activismo digital. En un festival como Coachella, la banda eligió usar su tiempo para reabrir la memoria histórica frente a millones de personas.
3 claves de la victoria política de The Strokes:
- Desafío al alineamiento regional: El rescate de figuras como Roldós, Allende y Torrijos es una advertencia ante el retorno de políticas exteriores dictadas desde Washington, especialmente en el actual contexto político del Cono Sur y la región andina.
- Conexión de conflictos: Al unir la historia de la CIA en Latinoamérica con la situación en Gaza, la banda expone una estructura de poder continua que trasciende fronteras y décadas.
- Incomodidad necesaria: Julian Casablancas rompió la burbuja de lujo del festival para recordar que la realidad internacional es, ante todo, un conflicto de soberanías en disputa.
En conclusión, The Strokes en Coachella 2026 demostraron que el rock sigue teniendo la capacidad de incomodar. Al poner los rostros de la resistencia latinoamericana y las cenizas de Gaza frente a una audiencia global, recordaron que la historia no se ha olvidado y que la soberanía sigue siendo el núcleo del debate actual.

