El catedrático y analista político Santiago Cahuasqui sostiene que la actual crisis de inseguridad que atraviesa el Ecuador no puede entenderse únicamente desde la perspectiva del combate al crimen organizado. A su criterio, el problema responde al progresivo deterioro de la institucionalidad democrática y a la pérdida de capacidades del Estado para garantizar seguridad, control territorial y servicios públicos.
Según Cahuasqui, dentro del nuevo plan de defensa de los Estados Unidos el hemisferio occidental vuelve a ocupar un lugar prioritario. En ese contexto, considera que existe una reedición contemporánea de la doctrina de «América para los americanos», aplicada mediante la política diplomática y una mayor incidencia en los procesos electorales de la región, con el objetivo de disputar la influencia que China ha consolidado en América Latina durante los últimos años.
«Hay una reedición contemporánea del famoso Plan Monroe, donde Estados Unidos busca recuperar influencia en la región frente al avance de China», afirmó.
Democracia debilitada e instituciones sin respuesta
Para el académico, el deterioro democrático en los países latinoamericanos se explica por la falta de correspondencia entre las necesidades de la ciudadanía y la capacidad del sistema político para resolver sus problemas. Esa desconexión, señala, genera instituciones débiles que profundizan la exclusión social, la pobreza y la inseguridad.
En el caso ecuatoriano, considera que el avance del crimen organizado ha encontrado un Estado debilitado, con una pérdida paulatina de capacidades para ejercer control sobre el territorio.
«Hemos perdido el control de las carreteras, de los puertos y de amplios territorios. Mientras el Estado se reduce, el crimen organizado se expande», señaló.
Cahuasqui recordó que aproximadamente el 60 % de la droga que sale del país lo hace a través de los puertos ecuatorianos, lo que evidencia, según su análisis, las limitaciones institucionales para enfrentar el fenómeno del narcotráfico.
Una estrategia de seguridad sin resultados
El analista cuestionó la estrategia de seguridad implementada por el Gobierno Nacional, al considerar que se basa principalmente en un enfoque punitivo y en el uso permanente de los estados de excepción, mecanismos que constitucionalmente deberían ser extraordinarios.
«Se ha implantado un Estado punitivo, pero los resultados no aparecen. Las muertes violentas continúan aumentando y el saldo sigue siendo trágico para el país», manifestó.
A su juicio, la política de seguridad no ha logrado frenar el crecimiento de la violencia, mientras persisten otras problemáticas como la crisis eléctrica, el desempleo y el debilitamiento institucional.
Críticas al discurso político del Gobierno
Cahuasqui sostiene que el presidente Daniel Noboa llegó al poder presentándose como una alternativa a la política tradicional. Sin embargo, considera que, al no obtener resultados concretos en temas como seguridad o empleo, el Ejecutivo ha optado por una estrategia de confrontación permanente.
En ese contexto, cuestionó la utilización de calificativos como «narcos» para referirse a adversarios políticos, argumentando que esa narrativa busca sostener la percepción de una lucha frontal contra la inseguridad, aunque sus efectos sean limitados.
Retroceso institucional y judicialización de la política
El académico también expresó preocupación por el funcionamiento de las instituciones democráticas y del sistema judicial. Señaló que actualmente existen dudas sobre si determinados procesos impulsados por la Fiscalía responden exclusivamente a la persecución del delito o si también tienen motivaciones políticas.
Como ejemplo mencionó los casos relacionados con los alcaldes de Guayaquil, Cuenca y Esmeraldas, indicando que cualquier restricción a los derechos políticos debe fundamentarse en criterios razonados, racionales y justos.
«Lo que preocupa es la utilización de la justicia ordinaria para intervenir en procesos de representación democrática», afirmó.
Asimismo, señaló que estas acciones han coincidido con procesos dirigidos contra autoridades locales que registran altos niveles de aprobación ciudadana, como el alcalde de Cuenca, Cristian Zamora.
El miedo como herramienta política
Para Cahuasqui, el miedo se ha convertido en un elemento central dentro de la vida política ecuatoriana. Considera que el Gobierno ha utilizado el concepto de «guerra interna» como eje de su discurso público y como argumento para justificar diversas decisiones políticas y electorales.
En su criterio, esta estrategia ha permitido ampliar las facultades del Poder Ejecutivo por encima de otras funciones del Estado, sin que estas hayan ejercido plenamente su independencia y autonomía.
El escenario político en Quito
Finalmente, el analista se refirió al alcalde de Quito, Pabel Muñoz, y consideró que el fracaso del proceso de revocatoria de su mandato terminó fortaleciendo su imagen política de cara a una eventual candidatura para la reelección.
Redacción: La Granja.

